Cómo evitar que marquen tu newsletter como spam


Lo que un verdadero Web Master o Social Media Manager debería de saber.

Las newsletters o boletines son algo habitual en nuestra bandeja de entrada, pero no siempre son bien recibidas. Se puede estar enviando información con la mejor intención, y sin embargo ser percibida como spam y marcada como tal en el correo. Y en cuanto el usuario marca el correo como spam, se produce un reporte de abuso que llega a su proveedor de servicios de Internet (ISP). Si un número determinado de destinatarios informa de abuso a un ISP, éste puede bloquear todo lo que venga del servidor de donde proceden esos mensajes. No sólo los spammers acaban en listas negras.

¿Cómo evitarlo? Lo primero, repasa los tres puntos básicos. Si no los estás cumpliendo, mal empezamos.

¿Envías demasiadas newsletters?

Si la frecuencia de envío es demasiado elevada, que los destinatarios reporten abuso es una cuestión de tiempo, a no ser que lo hayan solicitado así.

¿Cómo has conseguido la lista de e-mails?

La única forma válida de conseguirla es solicitando el e-mail y a continuación verificando que el usuario efectivamente ha solicitado su inclusión en la lista mediante un envío a dicho e-mail para que lo confirme. De esta forma el usuario acepta la suscripción dos veces. Si la lista la has copiado de algún sitio, o has incluido contactos que crees que pueden estar interesados con tu mejor intención, o peor aún, la has comprado, hay muchas posibilidades de que algunos informen de abuso.

¿Hay forma de darse de baja en tu newsletter?

Si no se desea continuar suscrito, el usuario debe poder darse de baja desde la misma newsletter con facilidad.

Una vez revisados estos tres puntos, si honestamente los estás cumpliendo, vamos a cuidar otros detalles no tan obvios para que tus campañas de e-mail marketing no acaben siendo etiquetadas como spam.

 Error nº 1: Falta de visibilidad de la forma de darse de baja

Aunque la mayoría de newsletters ofrecen esta posibilidad, a veces está muy escondida, tal vez para desanimar la baja. La recomendación es que esté bien visible, a ser posible al inicio de la newsletter. ¿Por qué? Pues porque si quieren darse de baja lo harán, y si no encuentran la forma de hacerlo a simple vista, marcarán el correo como no deseado o spam, y no será con intención de denunciar abuso, probablemente no saben que lo están haciendo. Simplemente creen que es la forma de desuscribirse. Si la opción de darse de baja está visible será la que utilizarán y el reporte de abuso no se producirá. Muchos reportes de abuso se producen porque el usuario confunde la pestaña de correo no deseado con la forma de darse de baja.

No te preocupes por las bajas, ya las recuperarás. Céntrate en los destinatarios que sí quieren seguir recibiendo tu newsletter y que podrían verse perjudicados si entraras en una lista negra.

 Error nº 2: Demasiado tiempo transcurrido desde la suscripción

Aunque hayas conseguido tu lista de contactos de forma profesional, con doble verificación, si has esperado a tener un gran número de suscriptores antes de lanzarte a enviar tu primera newsletter, lo más probable es que los primeros ya no recuerden que se suscribieron hace meses, por lo que podrían reportar abuso. Es mejor que no tardes demasiado en enviar tu newsletter o lo olvidarán.

Error nº 3: Cambio de mensaje

Has decidido aprovechar tu lista de contactos obtenida de forma legítima para enviar una newsletter a suscriptores que se dieron de alta para recibir otra cosa. Por ejemplo, se suscribieron a información sobre cursos que impartes de vez en cuando, y decides aprovechar sus datos para informar sobre productos o servicios que nada tienen que ver. Cuidado con esto, hay que intentar cumplir sus expectativas. En este caso puedes estar convirtiéndote en un spammer. Esto claramente es correo no deseado.

 Error nº 4: Aprovechar tu tarjetero

Has decidido que, ya que te dieron su tarjeta, estos profesionales también te dieron vía libre para enviarles cualquier cosa. Error. Si no recuerdas a la mitad de ellos, posiblemente ellos a ti tampoco. Lo que sí puedes hacer es enviarles una invitación para suscribirse a tu newsletter, y no la newsletter directamente.

¿Y ahora qué?

Aun teniendo en cuenta estos puntos, una newsletter realizada de forma profesional y con una lista de suscriptores verificada, suele recibir de 2 a 5 reportes de abuso por cada 50.000 destinatarios, lo que se acepta como normal y debido a un error del usuario. Algunos proveedores de servicios de e-mail como MailChimp empiezan a enviar avisos cuando los reportes de abuso superan el 2 por 1.000.

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